El intendente de Tigre deberá mostrar sus habilidades como equilibrista, necesita del matrimonio presidencial y de su amigo Scioli para poder concretar las obras que se iniciaron en nuestro distrito, sin quedar identificado como un obsecuente kirshnerista, a sabiendas de que hoy ser oficialista suma pesos para el presupuesto municipal pero resta votos para la próxima elección.
Del coqueteo con algunos intendentes peronistas díscolos, a tomar distancia de ellos fue cosa de un abrir y cerrar de ojos. El olfato político de Massa y la experiencia acumulada en estos años de ascenso político claramente le indican que no es el momento de sumarse a una estructura distinta a la de la presidente.
Si el joven intendente mantiene sus aspiraciones a la gobernación también conoce que desaparecer de la escena pública, no estar presente en radio y televisión llevan rápidamente al olvido popular, como opositor fácilmente conseguiría pantalla, como oficialista la desaparición de los medios.
Sergio Massa, como tantos intendentes, quisieran que las elecciones fueran en unos pocos meses, pero la realidad es que todavía falta mucho, y en nuestro país mucho significa casi lo impredecible.
EN EL HCD DE TIGRE TODAS LAS VOCES TIENEN SU LUGAR
Hace 2 meses